lunes, 7 de enero de 2019

Luces.


La Navidad reluce
yo me apago
le cuento mis secretos a niños sordos
que no aguantan el peso de sus sueños.
La Navidad se enciende
por cada luz
yo me bebo una copa de más
y pienso en el día
que esplicar lo nuestro
era algo divertido.
Es una Navidad
que se enciende con versos de plástico
porque no quiero escribirte
y malgasto poseía porque sí
evitando cada palabra
que por casualidad me traiga noticias tuyas.
La puta Navidad reluce
como un incendio
a mí se me apagan las ganas de no verte
y voy pasando los días evitando el tiempo
malgastando el silencio
escuchando Ajax y Prok para ir cabreado
y no hacer caso a esa voz que me pregunta
qué estarás pensando.
Milagros en la tele
la gente negociando sonrisas
felicidad en el mercado
fuegos ardiendo
la Navidad quemando
yo durmiendo a ratos
tratando de elaborar un plan
para no verte en sueños.

jueves, 13 de diciembre de 2018

Un buen rato.


Los dos de rodillas en la cama
nuestras bocas se hablan al oído.
Quitarte la ropa desarma el puzzle
las piezas encajan
el cuadro abstracto
de nuestra ropa tirada por el suelo
tiene todo el maldito sentido del mundo.
Te levantas
vas al baño desnuda
la marea se retira
y yo me quedo en tu cama
al borde de todo
esperando que vuelvas
sonriéndome desde el espejo del pasillo
la Luna presa en tus pechos.
Me arrastras
la espuma de tu saliva
toma mil formas al estrellarse contra mis besos.
Luego
ya sabes
tú bailas y yo solo sé de peleas
mi grito salvaje se ahoga en tus ojos
pero nuestro movimiento
habla el mismo idioma.
Perdidos y locos
me agarro a tus pechos, otra vez,
para asomarme a tu boca
porque quiero llegar al centro mismo de tu placer
plantar mi bandera y tardar la vida en recorrerlo.
Gotas
minutos
húmedo en tu clima no tengo cobijo
y las horas se corren con nosotros
desnudas, ciegas, enajenadas
perdida la conciencia de sí mismas se creen música
se disparan
y nuestro sexo atraviesa el tiempo.
Agotada e irresistible levantas la vista
me miras de lado y yo miro el mundo
el resto no puedo escribirlo...
ni quiero
las palabras
que se las quden los poetas.

viernes, 9 de noviembre de 2018


Siesta

Desnuda el tiempo
y moldea el aire de las grandes historias
tu pequeña respiración sobre mí
a la hora de la siesta
en tu sofá
con el puñito cerrado sobre mi pecho
conteniendo el mundo dentro.
Deja el sol de primavera encerrado fuera
que sólo tu sueño tranquilo y tibio
calienta mi cuerpo y mis versos.
Esos segundos que tardo más que tú en dormirme
esos son solo míos
te huelo, te beso la frente a cámara lenta
te acaricio la cara a escondidas
como si fuera un museo y nadie me viera
es mi momento secreto para dibujarte caricias
que nunca verá el mundo y que sin saberlo
llevarás dentro.
Joder, tu cuerpo pegado a mí
como las olas a la playa
nadie va a pisar esta arena
solo tu sueño y yo
que ni me muevo
que me mezca la marea de tu cadera
nientras el sueño enreda.
Yo me iré durmiendo
y mi mano en tu cadera soñará
con las dunas coquetas del desierto
y yo, espero
soñaré que nos estamos despertando
que le cuento a tu cuerpo perezoso un cuento
ya sabes de cuáles
de esos nuestros.

viernes, 19 de octubre de 2018

Ni lo uno ni lo otro. 


No soy poeta
tú me lo dijiste una vez
que solo te había escrito poesías.
Un poeta hubiera conseguido
que vieras Madrid
como él la veía a tu lado
o además de tanto verso
hubiera conseguido decir
lo que debería haber dicho.
No soy poeta
aunque me quedé seco de poemas
en papel y entre las sabanas
con cada verso que encontré
enroscado en tus orgasmos palabras.

Pero nada de eso me hizo poeta.

Traté de demostrar que te amaba
con lo que menos debía
mis poemas no fueron más
que una casa de papel en invierno.
Por eso te fuiste
por eso a mí
se me hundió lo poco bueno
que tenía dentro.
Quise ser tu hombre
y solo tenía poesía
quise darte todo
y solo tenía poesía
solo tenía poesía
y esta forma de quererte
que me quemaba en todo momento
que me sigue quemando
donde quiera que me dirija.
Ya no soy poeta
ni tu hombre y
fíjate que irónico
solo me queda esa forma de querete
y mi poesía.

viernes, 5 de octubre de 2018


Perder el tiempo 

Hace tiempo ya
que los domingos son así
tú en algún otro lugar y aquí
una hamburguesería cerrada
como si no pudiera con la mañana
un desayuno triste en cualquier cafetería
mirando, a veces, a la pared,
a veces al libro, con desconfianza
quizás porque pese demasiado
quizás porque no pueda competir
con el ruido de la máquina tragaperras.
Hace bastante tiempo, sí
que los domingos me preguntan por ti
y yo me encojo de hombros
entre la gente que corre y los perros contentos
me encojo de hombros bajo una luz
que está ahí
simplemente porque alguien se lo ha ordenado.
hace tiempo que no verte un domingo
se convirtió en demasiado tiempo sin verte
y no puedo evitar que una antigua morriña
algo borracha
se me cuelgue al hombro y me cuente historias tristes
hace mucho tiempo que a estos domingos
le sobran horas
y les faltan momentos
porque hace tiempo que sé
que entiendo
que levantarme despacio para a ir al baño
volver y esperar a que despiertes
es la única manera de empezar un domingo
y aprovechar el TIEMPO.


Highway


Quiero perderme contigo
por las carreteras interestatales
que tus ojos me confundan las fronteras
que los cuervos mágicos nos vean pasar
y le hablen de nosotros al desierto.
Jugar a escribir tu nombre en la arena
junto a la carretera
entre carteles de pueblos
y distancias irreales.
Mirarte de reojo
para ver cómo el sol te va vistiendo de atardecer
y pensar en dónde acaba tu tirante
y ponerme ansioso por llegar al próximo motel barato
para jugar a escondidas en el fastuoso desierto inmortal
a reinventar tu desnudo.
Quiero parar y mirar ese horizonte
que he visto en tantas películas
mirarte apoyada en el Charger del 70 negro
sucio del polvo
con las gafas de sol y mirando dónde mires cuando piensas
y pensar, sonriendo
que Hopper hubiera matado por pintarte. 

Quiero cruzar ese país de mis sueños
contigo y que los sigas alimentando
besarte llegando a Nuevo México
y, siempre
que el hechizo de esas tierras
nos haga temblar las piernas.

lunes, 2 de julio de 2018

Un día.


Encuentro en un día cualquiera
las pistas para entender la añoranza
la desesperación consumida hasta los huesos
la amenaza constante de la lluvia
en estos ratos terribles
cuando la vida tirita
como una alimañana en un rincón.
Encuentro las pistas
y encuentro la verdad
pero no hay frontera que cruzar
la ciudad esta llena
de poemas ahogados en las calles
de poetas ahogados de poesía en los bares
de poesía ahogada de amor irresistible.
Encuentro que un día cualquiera
es y será cualquier día
encuentro los hombres de fe
como yo
perdidos en cualquier esquina pidiendo limosna
unas monedas o una sonrisa
un beso a cambio de mentiras piadosas
un rato en una cama
donde el tiempo decide mirar para otro lado.
Culaquier día como este
la ciudad y los poemas hablarán de las mismas cosas
y los corazones rotos gritarán
como predicadores lunáticos
que vendieron a su Dios por dos centavos
por un plato de comida caliente
la culpa de no gritar
amores imposibles bajo la lluvia
les arranca el ánimo y el alma.
Cualquier día los días pasarán sin que pesen
cualquier día la última cruz en el calendario
estará oxidada
cualquier día sin avisar
resultará que coges un autobús
sin más
sin buscar una mirada
sin mirar por la ventanilla
con la cabeza gacha esperando tu parada.

jueves, 28 de junio de 2018

Sin más.


Casi siempre
necesito empezar un poema
para abrirte la puerta
para dejar las ventanas abiertas
que se vaya el aire de la noche
y entre tu olor rompiendo los sueños.
Necesito escribirte para sentirme poeta
como necesito follarte para sentirme hombre
para despertar al demonio
que el mundo me duerme.
Necesito casi en la piel
inventar una una palabra que lleve algo tuyo
que muera decidida al borde de tus labios
que luego el resto
simplemente vayan siguiendo el camino.
Tengo que escribirte
porque si yo te necesito
mi poesía sin ti va totálmente ciega
y la suelto al mundo
como haciendo saltar una piedra en un río.
A veces
o casi siempre
te escribo y no le doy vueltas
algo me dice dentro
que con que sea para ti
un poema ya es perfecto.