Más cutre poemas.
Retirada
Momento de retirarse a las sombras.
Es oficio de perdedor profesional
saber cuando hay que recoger las redes.
Cuando no hay más playa para andar
uno debe sabré zambullirse
aguardando el reposo que nunca llega.
Que tu mirada me arde lo sé
lo sabes,
pero es triste
a veces ninguna chispa es adecuada.
Recapitulando
estoy donde siempre,
en un bar esperando a que llegues
sabiendo que nunca vendrás
con la tristeza pesándome tanto
que soy incapaz de moverme de la barra.
Y otra cerveza.
Cada minuto soy más consciente de que no estás,
porque aquí solo estoy yo.
Ese es el verso más difícil de escribir
porque si lo escribes estás jodido.
Y no vendrás,
me lo repito a ver si me lo creo
y me lo creo
y otra cerveza
a ver si duermo y no despierto
hasta que el mundo gire
y caigamos los dos del mismo lado.
Soy el demonio más viejo del lugar
un demonio sabio y poderoso
pero no quiero irme a la cama con nadie que no seas tú.
Estoy maldito de amor otra vez
llevando el romanticismo como una losa.
Tú eres un ser de fantasía
así que no puedo creer en ti
no debo,
pero creo
como un fanático
sin pruebas, sin hechos
solo con el corazón,
con fe
esperando una respuesta que nunca llegará.
Sigo escribiendo
sin saber como acabar este poema
porque hoy es la única forma de hablarte
el único modo de sentirte cerca.
Pero hay que acabarlo
siempre
todos los poemas tienen un final.
Buscaré compañía,
durante un día
unas horas
y en el silencio
seguiré estando ahí por ti.
Noche cerrada.
Hubo varios momentos perfectos en la noche
pero todos pasaron de largo
dejándonos solo las sobras de las sombras.
Las sombras no dan calor
no saben dar consejos
las sombras, ni siquiera, invitan a una copa.
Jagermainster, whisky y un poco de ruina y fracaso.
Nínfulas revoloteando lejos
como livélulas delicadas espantadas a manotazos.
Calles estrechas manchadas de oscuridad
por las que apenas me cabía el corazón.
Por dentro soy ya de piedra ennegrecida
tan sabio que me pesan los años
con todo el peso de una noche triste.
Hay noches cerradas
tan cerradas que no entra el destino
ni la suerte, ni unas sábanas ajenas
ni una canción lejana que recuerde
otras noches menos fieras.

2 Voces agónicas:
tenías razón un gran poema, un magnífico poema. Solo espero que su receptor merezca la pena, que sea tambíen como tú puro fuego, una noche estrellada, la brisa del rio que va pasando por todos sitios y aunque imperceptible va dejando huella...un beso y mucha suerte
La suerte ya no sé ni lo que es
Publicar un comentario en la entrada