lunes 15 de marzo de 2010

Más cutre poemas.

Retirada


Momento de retirarse a las sombras.

Es oficio de perdedor profesional

saber cuando hay que recoger las redes.

Cuando no hay más playa para andar

uno debe sabré zambullirse

aguardando el reposo que nunca llega.

Que tu mirada me arde lo sé

lo sabes,

pero es triste

a veces ninguna chispa es adecuada.

Recapitulando

estoy donde siempre,

en un bar esperando a que llegues

sabiendo que nunca vendrás

con la tristeza pesándome tanto

que soy incapaz de moverme de la barra.

Y otra cerveza.

Cada minuto soy más consciente de que no estás,

porque aquí solo estoy yo.

Ese es el verso más difícil de escribir

porque si lo escribes estás jodido.

Y no vendrás,

me lo repito a ver si me lo creo

y me lo creo

y otra cerveza

a ver si duermo y no despierto

hasta que el mundo gire

y caigamos los dos del mismo lado.

Soy el demonio más viejo del lugar

un demonio sabio y poderoso

pero no quiero irme a la cama con nadie que no seas tú.

Estoy maldito de amor otra vez

llevando el romanticismo como una losa.

Tú eres un ser de fantasía

así que no puedo creer en ti

no debo,

pero creo

como un fanático

sin pruebas, sin hechos

solo con el corazón,

con fe

esperando una respuesta que nunca llegará.

Sigo escribiendo

sin saber como acabar este poema

porque hoy es la única forma de hablarte

el único modo de sentirte cerca.

Pero hay que acabarlo

siempre

todos los poemas tienen un final.

Buscaré compañía,

durante un día

unas horas

y en el silencio

seguiré estando ahí por ti.


Noche cerrada.


Hubo varios momentos perfectos en la noche

pero todos pasaron de largo

dejándonos solo las sobras de las sombras.

Las sombras no dan calor

no saben dar consejos

las sombras, ni siquiera, invitan a una copa.

Jagermainster, whisky y un poco de ruina y fracaso.

Nínfulas revoloteando lejos

como livélulas delicadas espantadas a manotazos.

Calles estrechas manchadas de oscuridad

por las que apenas me cabía el corazón.

Por dentro soy ya de piedra ennegrecida

tan sabio que me pesan los años

con todo el peso de una noche triste.

Hay noches cerradas

tan cerradas que no entra el destino

ni la suerte, ni unas sábanas ajenas

ni una canción lejana que recuerde

otras noches menos fieras.


2 Voces agónicas:

Anónimo dijo...

tenías razón un gran poema, un magnífico poema. Solo espero que su receptor merezca la pena, que sea tambíen como tú puro fuego, una noche estrellada, la brisa del rio que va pasando por todos sitios y aunque imperceptible va dejando huella...un beso y mucha suerte

Doctor Spawlding dijo...

La suerte ya no sé ni lo que es