martes, 5 de mayo de 2009

El muchacho

Le encontré exactamente donde sabía que le iba a encontrar ese día.
Recuerdo ese día.
Salía de la librería con un libro en la mano y me planté delante de él
Era un muchacho delgaducho, blanco de piel y con unos ojos grises o azules o algo, escondidos detrás de una timidez sólida y castrante.
Tenía el pelo corto y sin peinar de ninguna forma en general.
Ni tan siquiera el peinado llamaba la atención en él.
No recuerdo que ropa llevaba.
No parecía que le importase demasiado de donde la sacaba.
Aferraba el libro de una manera extraña contra el pecho y apretaba el puño,
un puño demasiado pequeño para su edad.
Había mucha rabia en él, pero ese puño tan pequeño convertía aquel gesto en algo pusilánime.
Pero había mucha rabia en él.
Había algo terriblemente oscuro y poderoso detrás de aquellos ojillos asustados.
Eso me hizo sonreír.
El me miraba con temor, preguntándose quien era ese tipo con pinta de marinero borracho, esetipo barbudo y extraño de ojos afilados que se le había plantado delante.
Yo le miraba queriendo decirle tantas cosas.
Decirle todas las aventuras que le quedaban por vivir
-de las cuales yo no sabía aun ni la mitad-
hablarle de las sábanas que tendría que bucear y de todos los mundos de carne que le quedaban por explorar.
Decirle que siete mares se le iban a quedar cortos y que,
aunque no fuera a moverse demasiado, quizás,
tendría que recorrer miles de millas.
Me hubiera gustado decirle que no se preocupara,
que, tal y como él empezaba a sospechar,
muchos sueños se resquebrajarían cono arcilla seca,
pero otros muchos se cumplirían.
Quise contarle algún secreto malvado,
pero pensé que aquello le quitaría gracia al asunto.
Explicarle algo del hombre interesante y retorcido en el que se iba a convertir,
pero puede que yo no fuera el más indicado para tratar ese tema.
Al final, solo le sonreí.
Pasé junto a él y fingí que miraba un escaparate
mientras le observaba irse,ojeando su libro entre las sombras incipientes de la tarde.

Nothing man, Pearl Jam



8 Voces agónicas:

Álvaro dijo...

Pues es curioso que escribas esto hoy, porque yo añoche me dormí pensando en las cosas que haría y que no hice si pudiera volver atras sabiendo lo que se ahora. Probablemente yo le habría dicho un par de cosas al niñato tímido y desconfiado ke era antes, seguro ke me habría divertido más...

Un saludete, colega!

Doctor Spawlding dijo...

Bueno, como ya digo en el escrito, quizá sea más diverido así. al fn y al cabo equivocarse es parte del juego

Lula dijo...

Claro que nos equivocamos.
Y además es necesario, xq no se aprende de las experiencias de los demás sino de las propias.

Me encanta ese chico.
Y tb el marinero barbudo.

Qué librería es?

Besooootes

Bardamu dijo...

Hacia atrás ni para tomar impulso. Sobre todo cuando quedan por delante las sombras de la tarde

Anónimo dijo...

que bueno, te prometo que es lo que necesitaba leer hoy. Con todo el tiempo que hace que te conozco y es la vez que más me has salvado. Gracias, de verdad. hoy era un día de pensar que ya no había más mundo para mi

Doctor Spawlding dijo...

Lula: Diógenes, que es un clásico en Alcalá, ya que fue la pirmera gran librería.

Bardamu: no, está claro que para atrás nunca. Solo me parecía divertido verme de joven y de mayor.

Anónimo: la verdad es que tu comentario me ha llegado a emocionar. Gracias a ti.

Lula dijo...

Diógenes, donde el verano pasado compré Rayuela... :-)

MENCANTAAAAAA


Lo mio debe ser grave, que de souvenir de los sitios me compro libros y retrato librerías y tal... ejjkeeee

white satin dijo...

Me resuerdas Valo en esta canción http://www.youtube.com/watch?v=qf6FldkA5vA&feature=channel_page