domingo, 16 de noviembre de 2008

Realidad


Aparco el coche y el primer paso en el asfalto es como si la corriente de la realidad me llevara. Una vez cerrado el coche me quedo parado. El destino se ríe otra vez, solo quería algo fácil, una simple hamburguesa que llevarme a la boca esperando que, mientras mastico, pueda no pensar en nada. Pero el bar esta cerrado. No me apetece cocinar, es una de esas noches en las que no me apetece formar parte de la realidad, en las que por encima de todo no quiero ser uno más. Cocinar es un acto humano y es mi parte humana la que no consigo domar, esos malditos sentimientos que me hacen caminar siempre al borde del abismo. Muchas veces me pregunto que es lo que tendré enfermo, si la mente o el alma. Muchas veces rezo para que no sean las dos cosas.
Es pasmoso lo difícil que puede ser encontrar algo que llevarte a la maldita boca y para conseguirlo tengo que hacer lo que menos me apetece, callejear y mezclarme con el resto de humanos. Mientras paso por los parques decadentes y sucios veo a los chicos con sus gorras, sus plumas, sus conversaciones estúpidas y pierdo toda esperanza de progreso. Porque esto es la calle, esto es el ser humano, zombis productivos, no las grandes empresas, ni los jóvenes prometedores, la argamasa, la maquinaria que mueve el mundo es esta gente vacía y zafia que puebla los parques del primer y tercer mundo. Las almas de compra venta, los cuerpos de trabajo.
Un niño le explica a otro la mejor manera de afrontar una pelea y su voz parece la de un viejo y su mirada la de un perro de presa. Esos niños mastican su humanidad y se la fuman y huelen a tabaco antes de que la pubertad llame a sus puertas. Afortunadamente, en esos parques, en esas pequeñas repúblicas de mierda entre grandes bloques de edificios, las luz parece vacilar y las farolas rotas son un refugio, siempre hay una pequeña sombra que me sirve de aliada.
En el kebap entre clientes y servicio se hablan al menos cuatro idiomas y cuando el tipo, un hombre robusto de unos cuarenta años con unas cejas enormes y canosas, me pregunta que quiero, realmente me molesta tener que contestar en español, porque echando un vistazo a lo que hay fuera, no me gusta que me relacionen con eso, prefiero ser un ciudadano de todas partes, un mendigo de la vida. Salgo, unos gitanos hablan a grandes voces sentados en un banco y de los bares salen luces y voces. No parece que el frío pueda detener la vida de los barrios obreros, supongo que porque la vida es demasiado gris y entre varios, si nadie menciona el tema, es más fácil llevarlo.
Así que me como lo que he comprado viendo la tele. Ya ni recordaba lo que era ver la tele y allí sentado me doy cuenta de algo que ya sabía, que soy solo uno más y que lo único que me diferencia del resto es que yo me doy cuenta de que todo es una mierda y encima no encuentro mi sitio en esa mierda.
Bueno, hay otra cosa que me diferencia. En ese momento llega Ana y pienso que no todo el mundo tiene una princesa de cuento de hadas que le quiera. Pero, ¿cuánto dura un cuento de hadas?

13 Voces agónicas:

canichu dijo...

empezaba a pensar que te había secuestrado la mafia colombiana, que andas desaparecido.

FREYA dijo...

Realmente ya extrañaba ver tus escritos, bueno verte de regreso...

Doctor Spawlding dijo...

Canichu. Sí, tío, mucho curro.

Freya: es que en mi nueva casa aun no tengo internet, y tengo que escaparme para poder actualizar los blogs.

Bardamu dijo...

Qué jodido es ser como los demás. Yo al menos lo llevo bastante mal. Y un cuento de hadas es eterno mientras dura, que dijo nosequién que nunca pisó un barrio

Eriwen dijo...

Disfruta del momento, si te preocupes de cuánto va a durar no lo disfrutas ni lo vives....

Siente y vive y todo es una mierda pero tú tienes algo auténtico

Lula dijo...

Delicioso......



Nunca, nunca, NUNCA seas como los demás.


Besotes!

Doctor Spawlding dijo...

Bardamu: bueno, hay que llevarlo como se pueda, no?

Eriwen: no, si yo disfruto del momento, faltaba más.

Lula: y eso cmo se hace? je,je.

Bueno, tengo que decir que he supirmido un comentario, cosa que en casi tres años solo he hecho dos veces, poeque quien fuera (como siempre un anónimo) se permite el lujo de opinar sobre mi vida privada y mis sentimientos, faltaba más, y encima poniendo a mi chica de por medio, me parto.

el escríba dijo...

Hombre ! Me alegro de que caramba! tienes una princesa, bueno,alguien que supongo que se preocupa por ti e hivicebersa,conservaos! ,,eso si tiene sentido en la vida.Lo demás me identifico contigo,la calle apesta de frivolidad,hipocresía y superfluidad, y es que se puede esperar de lo que los listos¨ como del cole son los que a poco menos que a presión todas las estupideces que anuncian y difunden.Después de todo hay que procurar ir un paso por delante y saber por donde mas o menos te van a salir si tienes un encontronazo con alguno de estos prepotentes malcriados. Los kebabs están ricos de vez en cuando y esa mezcolanza legendaria de los tuburios te aleja por un momento de todas las gilipolleces que nos quieren petar a toda costa.Relatas muy bien tío! ..y al comenzar a leer creí que te ibas a referir a la electricidad estática que se acumula conduciendo durante rato y que comparo como energía personal que desprendes para que se valla transformando por ahí. venga! Un saludo desde el color que mas se ve en la oscuridad!

manumara dijo...

Pues lo que escribes también esta lleno de humanidad, pero está muy bien expresado, muchas veces me he sentido así y el barrio que cuentas también podía ser el mío. Un saludete y animo dentro de lo que cabe en la decepción de la Tierra

Anónima perturbada dijo...

Quiero mi sombrero. Devuélvemelo o me haré un cinturón con tus tripas y un collar con tus piños. Un beso :)

Pdt: puedes dárselo a alguien que conozcamos los dos, por ejemplo a Dani.

canichu dijo...

Pozzi, entrégame el sombrero y ya se lo hago llegar. Saludo.

Eriwen dijo...

Eres un vago! actualiza ya!

el escríba dijo...

,,en la oscuridad ,cualquier motivo tambien es bueno para celebrar, FEliz Nadal!!!