Lluvia en la carretera
Semana de asumir las cosas como son, de levantar las máscaras y de poner fin a todos los recuerdos que no son más que sombras chinescas. Triste comprender que los momentos pasados no fueron más que una comedia, un teatro de marionetas en el que nunca vi los hilos. Camino a Sevilla, la lluvia hacía algo atractivo el paisaje de la Mancha y los edificios abandonados eran gigantes agonizando, semihundidos en el barro, que parecían pedirme auxilio. Pero yo no podía hacer nada por ellos, primero debería sacarme a mi de mi barro. El cadáver de un perro grande en la cuneta, otro camarada que se quedó en el camino y, aunque duele, la siguiente bocanada de aire me recuerda que sigo aquí, que el dolor, al menos, es vida. La lluvia parece comerse el cuerpo, la lluvia como un manto de nada que ciega el mundo, que anega la realidad.
Pero al otro lado del túnel siempre está el Sol. El Sol de Sevilla, que ayer enfriaba, y los colores, las sevillanas guapas, las pequeñas calles, parecían rodadas con una película defectuosa que pierde color. Me dejé la paleta de colores en el traje de hace tres semanas. Me la dejé en Barcelona, quizás.
Al menos, la noche no brilla, las sombras calientan y Eriwen es un princesa mágica que sonríe y habla y se mete conmigo, y las horas parecen pesar un poco menos. Una cena y una buena conversación en un terraza de Sevilla, que delicioso tópico. Un duelo de recitar poesías de Bécquer en su coche y unas pintas. La Guiness siempre abraza, no importa los crímenes que cometas.
Pero bueno no todo iba a ser tan oscuro. Bueno, la verdad es que sí, pero esta vez para bien. Veréis, hace dos semanas, volviendo de Vitoria con mi amigo Juan (uno de los mejores hallazgos que he tenido la suerte de encontrarme nunca) vimos que los campos estaban llenos de girasoles. Empezamos a darle vueltas a la coña de qué pasaría si una plaga de girasoles mutantes invadiera la Tierra. Resulta que yo llevaba tiempo dándole vueltas a crear otro blog en el que solo iba a publicar historias delirantes de serie z. La cosa es que no se me ocurría ninguna historia para empezarlo. Entonces surgió la idea de los girasoles mutantes, y mi cabeza empezó a funcionar y así ha nacido Weird Tales, mi segundo blog, cuyo enlace lo podéis encontrar también en mis links. Ya podéis "disfrutar" de la primera entrega del serial La invasión de los girasoles mutantes, protagonizada por el alter ego de Juan, Johnnie Walker y por el Doctor Spawlding, que no necesita presentación.
Os dejo también un link a la página de Juan, que es un prometedor cantautor y un vídeo cuya letra me parece perfecta.
Felices pesadillas
viernes, 26 de septiembre de 2008
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7 Voces agónicas:
Cabrón, esa canción no, que siempre me arranca una lagrimilla.
Bueno tío, pues se acaba una temporada más y empieza una nueva. ¿No estás ansioso por ver que nos deparan los guionistas? Para empezar a ti ya te han metido capítulos especiales fuera del estudio.
Pásalo bien, aunque sea trabajando y cuidao con las lluvias que pinta chungo por allí.
Empanao, llevo aquí desde ayer por la tarde, y no, no estoy ansioso por ver l aneuva temporada.
Bonita canción. No sé si animarme a leer esa historia de los girasoles mutantes. De niña tenía la absurda convicción de que los girasoles eran entes malignos a los que, sólo quitándoles las pipas, podías vencer.
ánimo Dr. siempre nos quedarán las noches entre hermanos del metal como la sesion de los 4 jinetes del apocawhiskey.
Por cierto Ángel y tu teneis una canción. ke lo sepas.
abrazos.
Necesito unas pocas guiness pero no tengo a nadie con quien emborracharme >_< ¿donde estás cuando se te necesita?
Malosooooo
Una buena conversación.... lo mejor de todo, con diferencia. Y que lástima que se está perdiendo a marchas forzadas.
Johnnie Walker... homenaje a Kafka en la última playa??
Otro blog?!?!? Dios! si no puedo con los que hay ya...
Pero lo intentaré oks?
Besoooooootes y guiness....
estamos flipando mi pc y yo, o aqui a pasado algo raro????
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